Saint-André se construyó en torno a un monasterio benedictino cuyo núcleo (la iglesia abacial románica) se ha conservado durante casi mil años. Su arquitectura, su decoración y su entorno tranquilo y seductor te invitan a un auténtico viaje en el tiempo.
Una visita tan enriquecedora como acogedora en un entorno privilegiado, enclavado en el centro de este típico pueblo catalán.
Visita en francés abierta a todo el mundo, con acceso para personas con movilidad reducida.